Escribe: Cristina Díaz Gómez
Cuando se piensa en educación, en un país con
limitaciones serias en lo jurídico a institucional es como estar atado de pies
y manos. Somos sobrevivientes de las
ruinas de una tierra desbastada. Sin paz, sin justicia, sin fe y aunque suene
apocalíptico estamos dentro de la cueva que nos dejó la incultura, aferrándonos
a las pocas ideas que bailan en las sombras para no morir.
Los expertos plantean que la educación y el conocimiento
son el eje de la “transformación
productiva con equidad”. Decía Carlos Waisman -sociólogo- “el futuro de la
Argentina, en la economía mundial, depende de la calificación de su mano de
obra y eso está íntimamente ligado el nivel del sistema educativo y las
políticas de enseñanza que se implementen”.
Se le exige a la
escuela que produzca un tipo de humano que encajen en el sistema productivo que las
grandes multinacionales necesitan.
Las corporaciones y carteles financieros que operan en Argentina desde hace varias décadas, abandonaron su papel de buscadores de egresados
en los distintos niveles de la enseñanza, para incidir directamente en el diseño y en la organización del sistema
educativo. Si a esto sumamos que para el
logro de estos fines se compran
conciencias y se crean leyes que
favorecen al perfil de país abastecedor de materia prima tal
como lo determinó el Club de Roma
durante la Conferencia RIO organizada por la Trilateral
en 1974 y que fue reafirmado en
el 2005 con el Nuevo Orden Mundial
acordado por el Club Bilderberger cuyo objetivo es:
“crear una sola
economía universal; un gobierno universal (designado, no elegido) con sede en
la ONU; un ejército universal (tropas de paz de la ONU); Una sociedad
post-industrial de crecimiento cero; un férreo control sobre la educación[1]…
Vemos que el futuro está muy acotado y la
educación dependerá de los amos del mundo.[2] Algo
que no es nuevo para nosotros
acostumbrados como estamos a la globalización.
Aquí es interesante pararse, para
ver quiénes son los que tienen el cerebro de las personas en sus manos.
A mitad de los años setenta,
Herbert Schiller escribía The
Mind Managers una obra que se adelantaba a su tiempo
al analizar los mecanismos utilizados por los medios de comunicación, para
manipular a la opinión pública. Treinta años después, los procesos de
concentración y transnacionalización han convertido a la comunicación y la
información en negocios seguros, por sus beneficios y por su capacidad de
influir sobre la población mundial.
En este marco,
los gobiernos argentinos desde
los años 90 y algunos sectores hasta hoy implementaron planes de ajuste
y los cuatro puntos más importantes de destacar son los siguientes:
1.
La
privatización del las Empresas del Estado y su entrega a los grandes monopolios
en asociación con algunos nacionales.
2.
La
apertura económica que ha conducido a una violenta desnacionalización de la
producción industrial, del comercio, de la propiedad rural y urbana. La entrega
de tierras y con ellas del patrimonio en
zonas estratégicas.
3.
La
convertibilidad peso-dólar o la entrega de la soberanía monetaria.
4.
La
anulación de las conquistas obreras en los distintos frentes con Leyes de
Trabajo o Convenios por Decreto. La tercerización de los servicios que trajo como
resultado el despido de miles de
trabajadores. La precarización y el congelamiento de la planta en las
universidades generando una estructura expulsora.
Los expertos en
economía dicen que en la nueva Argentina el crecimiento sostenido no solo no
genera empleo sino que al revés, produce desempleo. Lo sintomático es que en los 90 cuando los
valores de desempleo comienzan a elevarse
nuestros obreros habían aumentado
su productividad al 47, %. Realmente, la
planificación económica del capitalismo es deshumanizante. La concentración del poder y del dinero en manos
de unos pocos es el dibujo que contrasta con una Argentina altamente preparada
en los niveles técnicos y científicos pero con una vastedad infinita de
pobreza, ignorancia y marginalidad de grandes poblaciones de niños y jóvenes
que deambulan con hambre obligando al suicidio de sus mejores esperanzas en
salud, educación y cultura.
En el 2006 el índice de pobreza se eleva al 57% de la
población total contabilizándose 21.000.000 de argentinos en esta condición.
Por otra parte la indigencia ronda el 27% (cerca de 9.000.000 de personas).
Desde la óptica del empleo sólo el 30% del sector está incluido en el sector
formal.
La pobreza
ahora no tiene en sentido
religioso de humildad, según Patricia Redondo y Sofía Thiested:
…es
exclusión social, es estar adentro o afuera de ciertas fronteras. En esta estructura la pobreza se relaciona con violencia,
con peligro.
Los pobres antes de
los 90 eran parte de la estratificación
social, focalizados en núcleos marginales, ahora, la pobreza ha roto las fronteras y se ha desparramado por todo el tejido social.
Es así que nos
encontramos con una Universidad que está muy lejos de brindar herramientas para
la lucha, en una sociedad, donde el elemento primordial es desviar la atención
de los problemas importantes, a través de
estrategias de distracción. Mantener al público ocupado, ocupado sin
tiempo para pensar; de vuelta a la granja como otros animales.
Noam Chomsky en
“armas silenciosas para guerras tranquilas” (3) plantea la manipulación de la
Corporaciones mediáticas diciendo:
La
mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos,
personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la
debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un
deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se
tiende a adoptar un tono infantilizante.
Es bueno recordar que
en los 70 lo peligroso era “pensar” ahora lo
peligroso es querer comer, trabajar y
educarse.
Para
Daniel Filmus también esta problemática debe entenderse como exclusión social
con el agravante que a los chicos abortados por el sistema educativo no lo
contiene el mundo del trabajo y por ende, como dice Filmus:
se ha acrecentado en los últimos años un aumento de la delincuencia, la prostitución, la
drogadicción y otros conflictos sociales.
La
desigualdad en la distribución de la
riqueza y el poder, es una forma de violencia estructural permanente, es necesario vincularlo más explícitamente a
la globalización neoliberal.
La
pobreza tiene una base estructural, que es la del sistema de explotación
capitalista del trabajo asalariado, y esa no desaparece, todo lo contrario, se
agudiza, ahora impulsada esa agudización por la flexibilidad y precarización
del empleo. De nada vale que se avance en inventos, en tecnología, en
recursos, en energía si la concentración de la riqueza es tanta que solo
unos pocos lo pueden gozar.
Respecto al área pedagógica, al analizar Planes de Estudio en las Universidades se prioriza los contenidos
adaptándolos a los nuevos perfiles laborales, a través de una unidad de
vinculación que permita relacionarse con
distintos modelos empresariales, es
decir, una adaptación al mercado.
En San Juan la educación está muy
comprometida, desde lo institucional por la falta de inversión en los
contenidos y en los portadores del saber que son los docentes. Las condiciones socioeconómicas de la
provincia con un alto índice de desempleo perturba el comportamiento de los
chicos en el aula porque su estado
físico y emocional es complejo
cuando se debe lidiar con el hambre, la desnutrición, las infecciones, la
violencia, los embarazos no deseados, el sida o las drogas.
Dar conocimiento a los niños y
los jóvenes en un mundo tan competitivo es una cuestión humanitaria. La Educación es un derecho humano básico,
fundamental y lo que es más serio es un
valor estratégico de estado.
La Universidad debe adelantarse a los tiempos, no adaptarse a
las Multinacionales que lo que necesitan son esclavos individuos –masa, o mejor
dicho, “alienados programados” como dice Manuel Freytas:
El
alienado programado por la TV y la sociedad de consumo no está formado para pensar (desarrollo
reflexivo) sino para consumir productos capitalistas por medio de consignas
(eslóganes) y de imágenes sin ninguna relación entre sí.
La Universidad es formadora de formadores y como tal no puede
salir al medio a competir con otros
niveles de enseñanza. Debe pararse en lo macro en generar un capital humano de excelencia que marque tendencia y mejore el
perfil profesional de nuestros educandos. No debe entregarse a las empresas con las manos atadas, debe volcarse al medio
y generar ideas y nuevas formas de trabajo
para que el ser humano se sienta libre y no amordazado por un pedazo de
pan.
[1]El Príncipe Bernardo
de Holanda, (miembro del Club)
manifestó: “Es difícil reeducar a la gente que ha sido educada en el
nacionalismo. Es muy difícil convencerlos a favor de una institución
supranacional
[2] “American Free
Press”. Junio 2005 Internet
(3) http://lecturasparalalibertad.blogspot.com.ar/2012/02/armas-silenciosas-para-guerras.html http://www.bibliotecapleyades.net/sociopolitica/sociopol_mediacontrol76.htm
(3) http://lecturasparalalibertad.blogspot.com.ar/2012/02/armas-silenciosas-para-guerras.html http://www.bibliotecapleyades.net/sociopolitica/sociopol_mediacontrol76.htm
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